Hoy en Escondidos en el Ruido, estaremos con el historiador Sergio Pujol, autor de "El nombre del Folklore", una biografía de Atahualpa Yupanqui. Además, un repaso por la Asamblea Universitaria, y nuestra mirada sobre el 12 de octubre.
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domingo, 12 de octubre de 2008Publicado por Escondidos en el Ruido en 08:55 0 comentarios
domingo, 5 de octubre de 2008
21 de septiembre de 2008
“Hacer un sol de verdad es tan fácil, tan fácil, que nadie lo hace porque a todos les gustan las cosas un poco más difíciles.
Los soles de lata dorada y los de acuarela se parecen a los de verdad pero no dan calor ni sueltan ráfagas de luciérnagas, ni salen del Este ni se ponen por el Oeste, como están equivocados aparecen en el Norte y desaparecen en el Sur.
Una vez una niña llamada Ondina quiso hacer uno.
Lo primero que se lo ocurrió fue encender una fogata redonda. Y juntó palos, papeles escritos al revés, hojas secas, carbones dormidos y un remolino rojo.
Puso todo en el suelo y encendió las puntas de los palos que eran muy movedizos y cambiaban de lugar.
Pero la fogata no le salió redonda sino llena de puntas a causa de los palos, y cuando conseguía colocarlos en un sitio eran las hojas secas las que se salían de la fogata para bailar. O los carbones que se habían despertado y daban saltos.”
Así empieza un cuento para chicos que escribió María Granata y que se llama justamente “Ondina y el sol” y la idea de sol, sobre todo de luz en estos días me llevó directamente hasta Plaza Moreno, al día jueves donde muchas velas alumbraban la lucha y el grito urgente de justicia.
Allí no había una Ondina sino muchas… representada con distintas caras, ropas, distintas voces, distintas banderas, muchas Ondinas… bien diferentes pero igualadas en el rostro de Julio López.
Todas estas Ondinas prendieron velas y formaron en el suelo un rostro y una pregunta: ¿Y Julio López?
La diferencia es que esto no es literatura y muchos menos un cuento de chicos…esto es la realidad y como si fuera poco la realidad de un país.
Un país donde se vive en democracia desde hace unos cuantos años, pero aún se gritan consignas que ponen en cuestión a esa democracia, consignas que tampoco son parte de la ficción, sino que nacen de la realidad de todos los días.
“De repente Ondina vio una ráfaga de luciérnagas.
Sin duda el sol ya estaba hecho y había salido bien.
Se terminó el fuego y en su lugar quedó una luz quieta, una luz que de cerca no se podía mirar. Eso sí, era un sol chico.
Pese a que no había una sola llama, un fuerte calor empezó a invadirlo todo…..
Y más tarde sucedió que llegó la noche pero no se hizo la oscuridad.
¿De quién es esta luz entrometida? Pregunto la noche bastante enojada. Y en cuanto vio al sol hecho por la niña lo echó a los gritos: ¡Fuera! ¡Fuera!
Sin pensar que su calor le ardería en la piel como un inmenso fuego, la niña lo siguió.
Luciérnagas y luciérnagas seguían saliendo de sus círculos dorados y rojos.
Y el calor alrededor de él crecía.
La noche continuaba gritándole: ¡Afuera! Necesito que te alejes enseguida. Ahora mismo.
La gente comentaba sorprendida: “este es el día más largo del tiempo, ¡cuanta luz hay todavía! ¿qué le habrá pasado a la noche?
Tal vez se torció un pie…….”
En la ficción: Ondina creó un sol chico, pero con mucha intensidad y miles de luciérnagas y eso a la noche no le gustó.
En la realidad: Julio López hace dos años invocó a un sol intenso y eso a los que se visten de noche, no les gustó.
Hoy muchas luciérnagas que forman partecitas de un sol que quiere un cielo justo donde habitar….. y otros…. los que se visten de noche, prefieren un cielo más oscuro….opaco como el poder.
Como Ondina…preferimos un sol intenso y queremos un país justo donde vivir.
Los soles de lata dorada y los de acuarela se parecen a los de verdad pero no dan calor ni sueltan ráfagas de luciérnagas, ni salen del Este ni se ponen por el Oeste, como están equivocados aparecen en el Norte y desaparecen en el Sur.
Una vez una niña llamada Ondina quiso hacer uno.
Lo primero que se lo ocurrió fue encender una fogata redonda. Y juntó palos, papeles escritos al revés, hojas secas, carbones dormidos y un remolino rojo.
Puso todo en el suelo y encendió las puntas de los palos que eran muy movedizos y cambiaban de lugar.
Pero la fogata no le salió redonda sino llena de puntas a causa de los palos, y cuando conseguía colocarlos en un sitio eran las hojas secas las que se salían de la fogata para bailar. O los carbones que se habían despertado y daban saltos.”
Así empieza un cuento para chicos que escribió María Granata y que se llama justamente “Ondina y el sol” y la idea de sol, sobre todo de luz en estos días me llevó directamente hasta Plaza Moreno, al día jueves donde muchas velas alumbraban la lucha y el grito urgente de justicia.
Allí no había una Ondina sino muchas… representada con distintas caras, ropas, distintas voces, distintas banderas, muchas Ondinas… bien diferentes pero igualadas en el rostro de Julio López.
Todas estas Ondinas prendieron velas y formaron en el suelo un rostro y una pregunta: ¿Y Julio López?
La diferencia es que esto no es literatura y muchos menos un cuento de chicos…esto es la realidad y como si fuera poco la realidad de un país.
Un país donde se vive en democracia desde hace unos cuantos años, pero aún se gritan consignas que ponen en cuestión a esa democracia, consignas que tampoco son parte de la ficción, sino que nacen de la realidad de todos los días.
“De repente Ondina vio una ráfaga de luciérnagas.
Sin duda el sol ya estaba hecho y había salido bien.
Se terminó el fuego y en su lugar quedó una luz quieta, una luz que de cerca no se podía mirar. Eso sí, era un sol chico.
Pese a que no había una sola llama, un fuerte calor empezó a invadirlo todo…..
Y más tarde sucedió que llegó la noche pero no se hizo la oscuridad.
¿De quién es esta luz entrometida? Pregunto la noche bastante enojada. Y en cuanto vio al sol hecho por la niña lo echó a los gritos: ¡Fuera! ¡Fuera!
Sin pensar que su calor le ardería en la piel como un inmenso fuego, la niña lo siguió.
Luciérnagas y luciérnagas seguían saliendo de sus círculos dorados y rojos.
Y el calor alrededor de él crecía.
La noche continuaba gritándole: ¡Afuera! Necesito que te alejes enseguida. Ahora mismo.
La gente comentaba sorprendida: “este es el día más largo del tiempo, ¡cuanta luz hay todavía! ¿qué le habrá pasado a la noche?
Tal vez se torció un pie…….”
En la ficción: Ondina creó un sol chico, pero con mucha intensidad y miles de luciérnagas y eso a la noche no le gustó.
En la realidad: Julio López hace dos años invocó a un sol intenso y eso a los que se visten de noche, no les gustó.
Hoy muchas luciérnagas que forman partecitas de un sol que quiere un cielo justo donde habitar….. y otros…. los que se visten de noche, prefieren un cielo más oscuro….opaco como el poder.
Como Ondina…preferimos un sol intenso y queremos un país justo donde vivir.
Publicado por Escondidos en el Ruido en 09:44 0 comentarios
Etiquetas: Las palabras y las cosas
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